Hoy
en día, habita entre nosotros una costumbre general de valorar las
calderas de gas por toda su superficie de calefacción total de la
que disponen, considerando que cuanta mayor superficie de calefacción
dispongan, la caldera de gas será mejor en relación a otra de
superficie inferior.
Para
llevar a cabo un profundo análisis de una caldera de gas y su
correspondiente construcción, corresponde llevar los siguientes
aspectos a cabo:
-
Un diseño en su aspecto que de facilidades de inspección,
mantenimiento de ésta y las correspondientes reparaciones que
conlleva.
-
Un diseño en cuanto a la absorción de las dilataciones
diferenciales que pueden llegar a darse a través de todas sus
partes.
-
Un sistema de unión entre el tubo y la placa, sobre todo en la placa
tubular de la cámara trasera de hogar.
-
El tipo de unión existente entre las placas y toda lo que conlleva
la envolvente.
Por tanto, para llevar a cabo estos detalles es necesario:
-
Determinar qué potencia térmica real es necesaria para cada
instalación que se produzca y seleccionar una caldera
de gas
que no exceda de la potencia calculada.
-
Hay que seleccionar el quemador más apropiado para la caldera
elegida para que todo funcione correctamente.
Por
último, hay que tener mucho cuidado en la construcción porque es de
vital importancia el cuidado del combustible y la presión a la que
va a estar sometida la caldera.
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